¿Qué pasa al dejar la semaglutida o la tirzepatida? Lo que muestra un gran metaanálisis publicado en The BMJ

Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es: «¿Qué pasa cuando deje el tratamiento?». Es una pregunta muy razonable. Los análogos de GLP-1, como la semaglutida y la tirzepatida, logran pérdidas de peso que hace unos años parecían imposibles con un medicamento. Pero ¿se mantienen esos resultados una vez que se suspende la medicación?

En enero de 2026, un equipo de la Universidad de Oxford publicó en The BMJ la revisión más amplia hasta la fecha sobre este tema. En este artículo te explicamos qué encontró, qué tan sólida es la evidencia y qué significa en la práctica.

Qué son estos medicamentos y cómo funcionan

La semaglutida es un análogo del GLP-1, una hormona intestinal que se libera después de comer. Actúa en el cerebro reduciendo el apetito, hace que el estómago se vacíe más lento y mejora la respuesta de la insulina. La tirzepatida va un paso más allá: activa a la vez los receptores de GLP-1 y de GIP, otra hormona intestinal relacionada con el metabolismo.

Ambas están aprobadas por la FDA (Estados Unidos) y la EMA (Europa) para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y para el control crónico del peso en adultos con obesidad, o con sobrepeso y al menos una enfermedad relacionada. La palabra clave es «crónico»: estos medicamentos actúan mientras se usan, pero no eliminan los mecanismos biológicos que favorecen la ganancia de peso.

Qué encontró el estudio

El trabajo, dirigido por Sam West y por los investigadores Susan Jebb y Dimitrios Koutoukidis, es una revisión sistemática con metaanálisis. Los autores buscaron en bases de datos y registros de ensayos hasta febrero de 2025 y reunieron 37 estudios con 9.341 adultos con sobrepeso u obesidad que habían dejado un medicamento para bajar de peso. Se incluyeron fármacos antiguos, como el orlistat, y fármacos modernos, como la semaglutida y la tirzepatida.

En promedio, los participantes recibieron tratamiento durante unas 39 semanas y fueron seguidos unas 32 semanas después de suspenderlo. Los principales hallazgos fueron:

  • Recuperación de peso: en conjunto, las personas recuperaron alrededor de 0,4 kg al mes tras dejar el medicamento. A ese ritmo, se estima que volverían a su peso inicial en aproximadamente un año y medio a dos años.
  • Semaglutida y tirzepatida: con estos fármacos, que logran pérdidas mayores, la recuperación fue más rápida, de alrededor de 0,8 kg al mes, con un regreso proyectado al peso inicial en torno a un año y medio.
  • Marcadores de salud: la hemoglobina glicada, la glucosa en ayunas, la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos mejoraron durante el tratamiento, pero se estima que vuelven a sus valores iniciales en aproximadamente 1,4 años tras suspenderlo.
  • Comparación con dieta y ejercicio: el peso se recuperó unos 0,3 kg al mes más rápido después de dejar un medicamento que después de terminar un programa de cambios de estilo de vida, incluso considerando cuánto peso se había perdido al inicio.
  • Apoyo conductual: combinar el medicamento con un programa de alimentación y actividad física se asoció con mayor pérdida de peso durante el tratamiento, pero no frenó la recuperación posterior.

Los autores concluyen que suspender estos fármacos lleva a una recuperación rápida del peso y a la pérdida de sus beneficios cardiometabólicos, y recomiendan cautela con su uso a corto plazo sin un abordaje integral del manejo del peso.

Por qué podría ocurrir

La obesidad se considera hoy una enfermedad crónica con tendencia a recaer. Cuando se pierde peso, el cuerpo responde aumentando el hambre y reduciendo el gasto de energía. Los análogos de GLP-1 contrarrestan esa respuesta mientras se usan; al retirarlos, el apetito tiende a volver. Los investigadores también plantean que, como el medicamento reduce el hambre casi sin esfuerzo, algunas personas no llegan a desarrollar hábitos que les ayuden a sostener el peso después. Esta última es una hipótesis, no un hallazgo comprobado del estudio.

Límites de la evidencia

Este metaanálisis es importante, pero tiene limitaciones que conviene conocer. Los propios autores y expertos independientes consultados por el Science Media Centre España señalaron:

  • Pocos estudios con los fármacos más nuevos. Gran parte de los datos proviene de medicamentos más antiguos. Para la semaglutida y la tirzepatida, el seguimiento después de suspenderlas rara vez supera los 12 meses.
  • Proyecciones, no observaciones. Cifras como «volver al peso inicial en un año y medio» son estimaciones de modelos estadísticos, no algo medido directamente en todos los participantes.
  • Riesgo de sesgo. Muchos de los estudios incluidos no tenían bajo riesgo de sesgo, y la comparación con los programas de estilo de vida es indirecta, entre poblaciones que pueden ser diferentes.
  • Ensayos, no vida real. La mayoría eran ensayos controlados; lo que ocurre en la práctica diaria puede ser distinto.

Tampoco se sabe aún si un uso de corta duración deja algún beneficio duradero en órganos como el corazón o los riñones. Para responder eso se necesitan estudios más largos.

Efectos secundarios y quién no debe usarlos

Si este estudio refuerza la idea de que estos medicamentos funcionan mejor como tratamiento de largo plazo, también es importante tener presentes sus riesgos. Los efectos adversos más comunes de la semaglutida y la tirzepatida son digestivos: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal, sobre todo al inicio o al ajustar el tratamiento. Entre los efectos menos frecuentes pero más serios están la pancreatitis, los problemas de la vesícula biliar y la deshidratación, que puede afectar los riñones.

No deben usarlos, en general, las personas con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o de síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN2), las embarazadas o quienes buscan un embarazo, ni quienes han tenido reacciones alérgicas graves a estos fármacos. Las personas con antecedentes de pancreatitis, enfermedad de la vesícula o problemas digestivos graves deben evaluarse con especial cuidado. Por eso, tanto iniciar como suspender el tratamiento debe hacerse con un médico.

Conclusión

Este metaanálisis no dice que la semaglutida o la tirzepatida «no sirvan»; dice que sus efectos dependen de que el tratamiento continúe. Al suspenderlas, el peso y los beneficios metabólicos tienden a perderse en un plazo de uno a dos años, aunque los datos con los fármacos más nuevos todavía son limitados. La conclusión práctica es pensar en estos medicamentos como parte de un plan de largo plazo, decidido con un médico, y no como una solución rápida. Cualquier decisión sobre continuar, ajustar o suspender el tratamiento, y la dosis adecuada en cada caso, la define el médico tratante según tu historia y tus objetivos.

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Referencias

  1. West S, Scragg J, Aveyard P, et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. BMJ. 2026;392. doi:10.1136/bmj-2025-085304. Resumen (Universidad de Oxford)
  2. Universidad de Oxford. New study finds stopping weight-loss drugs linked to faster regain than ending diet programmes (8 de enero de 2026). Comunicado
  3. Science Media Centre España. A meta-analysis confirms weight regain after discontinuing anti-obesity drugs (reacciones de expertos). Enlace

Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. No inicies, cambies ni suspendas ningún tratamiento sin supervisión médica.