Durante años, varios estudios observacionales sugirieron que las personas con diabetes tratadas con medicamentos tipo GLP-1 parecían tener menos riesgo de demencia. Esa pista llevó a una pregunta ambiciosa: ¿podría la semaglutida, el mismo principio activo de Ozempic, Rybelsus y Wegovy, frenar el avance del Alzheimer? En marzo de 2026, la revista The Lancet publicó la respuesta de los dos ensayos más grandes hechos hasta ahora para comprobarlo, EVOKE y EVOKE+. El resultado fue negativo, y entender por qué es tan importante como conocer los resultados positivos.
Qué es la semaglutida y por qué se pensó en el cerebro
La semaglutida es un análogo del GLP-1, una hormona intestinal que se libera después de comer. Actúa sobre receptores del páncreas, del estómago y del cerebro: aumenta la liberación de insulina cuando la glucosa está alta, enlentece el vaciamiento gástrico y reduce el apetito. Está aprobada por agencias como la FDA y la EMA para la diabetes tipo 2 y, en otras presentaciones, para el control del peso en adultos con obesidad o sobrepeso con enfermedades asociadas. No está aprobada para el Alzheimer ni para ninguna forma de demencia.
La hipótesis cerebral se basaba en varias ideas: los receptores de GLP-1 también existen en el sistema nervioso, en estudios de laboratorio estos fármacos reducían marcadores de inflamación, y el control de factores como la glucosa, la presión arterial y el peso podría proteger los vasos sanguíneos del cerebro. A eso se sumaban análisis de bases de datos de pacientes con diabetes que mostraban menos diagnósticos de demencia entre quienes usaban estos medicamentos. Pero los estudios observacionales no pueden demostrar causa y efecto; para eso hacen falta ensayos aleatorizados.
Qué hicieron los estudios EVOKE y EVOKE+
Fueron dos ensayos de fase 3, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo, patrocinados por Novo Nordisk y realizados en 566 centros de 40 países. En conjunto incluyeron a 3.808 adultos de 55 a 85 años con Alzheimer en etapa temprana sintomática, es decir, con deterioro cognitivo leve o demencia leve. Todos tenían confirmada la presencia de amiloide, una de las proteínas características de la enfermedad, mediante pruebas de biomarcadores.
Los participantes recibieron semaglutida oral una vez al día o placebo durante dos años, además de su atención habitual. La medida principal fue el cambio en la escala CDR-SB, que evalúa memoria, orientación, juicio y la capacidad de realizar actividades diarias; un aumento en el puntaje significa más deterioro.
Qué encontraron
- Sin diferencia en la progresión de la enfermedad. Tras 104 semanas, el deterioro medido con la CDR-SB fue prácticamente igual en ambos grupos. En EVOKE el puntaje aumentó 2,3 puntos tanto con semaglutida como con placebo; en EVOKE+ aumentó 2,2 con semaglutida y 2,1 con placebo. Ninguna de las diferencias fue estadísticamente significativa.
- Sin beneficio en los resultados secundarios. Otras pruebas de cognición y de funcionamiento diario tampoco mostraron ventajas frente al placebo.
- Cambios en biomarcadores que no se tradujeron en beneficio clínico. Algunos marcadores biológicos relacionados con el Alzheimer mejoraron con semaglutida, pero esos cambios no se reflejaron en una evolución más lenta de los síntomas.
- Fin anticipado de la extensión. Tras conocer los resultados, en noviembre de 2025 la compañía suspendió el año adicional de seguimiento que estaba planificado.
Los datos se presentaron primero en el congreso CTAD de diciembre de 2025 y luego se publicaron formalmente en The Lancet el 19 de marzo de 2026.
Límites de la evidencia: qué significa y qué no
Un resultado negativo bien hecho es información valiosa. Expertos consultados por el Science Media Centre España calificaron el estudio como metodológicamente sólido y coincidieron en que los datos no respaldan usar semaglutida oral para frenar el Alzheimer temprano. Aun así, conviene leerlo con matices:
- Los participantes ya tenían síntomas y una edad promedio de unos 72 años. No se sabe si una intervención mucho más temprana, antes de que aparezcan los síntomas, daría otro resultado.
- Algunas personas no toleraron la dosis más alta y siguieron con dosis menores, lo que pudo influir.
- El estudio evaluó la semaglutida oral en personas con Alzheimer; no responde si otros análogos de GLP-1, otras vías de administración o combinaciones con otros tratamientos podrían tener efecto.
- Tampoco invalida los beneficios ya demostrados de la semaglutida en diabetes, peso y riesgo cardiovascular, que se apoyan en otros ensayos.
- La parte del estudio que analizó biomarcadores en líquido cefalorraquídeo fue mucho más pequeña que el ensayo principal.
La lección más amplia es que las asociaciones observadas en grandes bases de datos pueden no confirmarse cuando se hace un ensayo controlado. Por eso desconfiamos de cualquier promesa de que un péptido o un medicamento “protege el cerebro” sin ensayos en humanos que lo demuestren.
Efectos secundarios y quién no debe usarla
En EVOKE y EVOKE+ los efectos adversos fueron los ya conocidos de la semaglutida: el 91,2 % de quienes la recibieron reportó algún evento adverso, frente al 84,8 % con placebo, sobre todo síntomas gastrointestinales y pérdida de peso. Hubo más abandonos del tratamiento por efectos secundarios en el grupo de semaglutida. En la práctica clínica, los efectos más frecuentes son náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal; con menor frecuencia pueden aparecer pancreatitis, problemas de vesícula biliar, deshidratación con daño renal e hipoglucemia si se combina con insulina o sulfonilureas.
En personas mayores, la pérdida de peso no buscada y la pérdida de masa muscular merecen especial atención. No deben usar semaglutida las personas con antecedente personal o familiar de carcinoma medular de tiroides o síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2), ni las embarazadas o en periodo de lactancia. Quienes han tenido pancreatitis, enfermedad de la vesícula, retinopatía diabética o enfermedad renal necesitan una evaluación médica cuidadosa. La dosis y la vigilancia siempre las define el médico.
Conclusión
Los ensayos EVOKE y EVOKE+ respondieron con claridad una pregunta que generaba mucha expectativa: en personas con Alzheimer temprano, dos años de semaglutida oral no frenaron el deterioro de la memoria ni de la vida diaria. La semaglutida sigue siendo un tratamiento con beneficios comprobados en diabetes tipo 2 y obesidad, pero no debe usarse con la esperanza de prevenir o tratar el Alzheimer. Para la salud del cerebro, las medidas con mejor respaldo siguen siendo controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol, mantenerse activo y consultar a tiempo ante cualquier cambio en la memoria.
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Referencias
- Cummings J, et al. Resultados de los ensayos EVOKE y EVOKE+ de semaglutida oral en Alzheimer temprano sintomático. The Lancet, 19 de marzo de 2026. Enlace
- Novo Nordisk. Los ensayos de fase 3 EVOKE no demostraron una reducción estadísticamente significativa de la progresión del Alzheimer. Comunicado, 24 de noviembre de 2025. Enlace
- Alzheimer Europe. Results of EVOKE and EVOKE+ trials show no effect of oral semaglutide on AD progression. 3 de diciembre de 2025. Enlace
- Science Media Centre España. La semaglutida oral no frena la progresión del alzhéimer, según un ensayo. Marzo de 2026. Enlace
- ReachMD. Resumen de los resultados de EVOKE y EVOKE+ publicados en The Lancet. 24 de marzo de 2026. Enlace
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. No inicies, cambies ni suspendas ningún tratamiento sin supervisión médica.
